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miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Transcomplejidad. Una Nueva Cosmovisión Investigativa

Universidad de Carabobo

Facultad de Ciencias de la Educación

Escuela de Educación

Maestría en Investigación Educativa

Licdo. Carlos J César R.

Tópicos Emergentes

Diciembre 1, Año: 2010

La Transcomplejidad. Una Nueva Cosmovisión Investigativa

Al hablar del término transcomplejidad, necesariamente innegablemente requiere referirse a la complejidad y a la transdiciplinariedad. De acuerdo a esto, el hecho complejo puede estudiarse desde dos puntos de vista. El primero desde la complejidad científica, nacida en el área de la matemática (Poincaré y sus ecuaciones no-lineales), de la Física (Heisenberg) de la Teoría de Sistemas, (Lorente y May, Teorías del Caos), de la Cibernética (The Cybernetic Group). Este paradigma de la complejidad científica obligó a un cambio de enfoque desde una visión determinista de los objetos predecibles superando una visión aleatoria-probalística, hasta una visión caótica, pasando por una visión compleja como fase de transición.

El segundo tipo de complejidad, surge de los planteamientos hechos por Morín quien expresa en cierto momento a la complejidad "como un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados”. Es la dialógica orden/organización. Supone uno: temporalidad, dos: nada lineal, tres: cuatro: aleatoriedad, cinco: auto-organización, y seis: probabilidad para extraer nueva información. Desde este punto de vista, la complejidad es una concepción distinta del hombre como sujeto que estudia la realidad desde una perspectiva dialógica. Es una ciencia del hombre y para el hombre. Es una aventura de acción cotidiana con vocación transdiciplinar, donde los diferentes aspectos del saber están en constante interacción y complementariedad.

Ahora bien, la transdiciplinariedad, surge como el método de la complejidad, teniendo sus raíces en el prefijo trans que se refiere a lo que simultáneamente es "entre" "a través" y "más allá" de la disciplina. Implica una idea que es más amplia en perspectiva e, incluso, trasciende más allá de lo elemental. Denota disolución de fronteras e integración de campos de conocimientos, introduce la reflexibilidad, como bandera dialógica.

Entonces, abordar la investigación transcompleja es, comprenderla como un proceso afectivo y cognitivo, pero también socio-cultural e institucional, de producción de conocimientos, como un producto complejo que se genera de la interacción del hombre con la realidad de la cual forma parte. Este enfoque supera las disyunciones sujeto-objeto, y abre camino a lo interaccional y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja. Se enfatiza el momento relacional, de articulación, de coproducción conjunta de la realidad.

En este enfoque investigativo se pasa de la noción de sujeto de naturaleza propia, a la del individuo viviente. Nuevamente, Morín plantea un principio de identidad complejo que posibilita la subjetividad y la objetivación del ser sujeto. Así como el de identidad colectiva, el de nosotros en relación dialógica: relaciones entre los seres humanos (seres gregarios) y la naturaleza, observadores participantes y activos en la construcción de la realidad investigada, así como la comprensión de la misma. Se trata de objetivar la complejidad del sujeto que investiga, a la vez que distinguirlo sin apartarlo de aquello que se investiga.

Objetivar la tarea de pensarse a sí mismo siendo a la vez sujeto conceptuado y objeto conceptualizado, es llevarla a una subjetividad compleja, que para nada debe ser idealizada. Esta subjetividad compleja, integra conciencia, pensamiento y racionalidad; pero también inconsciencia, sueño, irracionalidad y mito. Esta dimensión subjetiva se encuentra tanto en el investigador como en el vínculo con el otro, en el otro y en el arsenal de conocimientos y saberes que cada quien posee. Es básico, entonces, en este enfoque, el desdoblamiento del investigador en: (1) sujeto que observa y (2) objeto observado (por sí mismo).

En tal sentido, se asume al hombre como un ser netamente complejo, dotado de capacidad de razonamiento, pero también de motivación afectiva, esto sin dudas, es una nueva cosmovisión constituida por una red inmensa de complejidades neuronales, sensoriales, psíquicas y sociales, que se multiplican con el transcurrir del tiempo. Surge, así, una nueva ciencia transcompleja que pretende entender el mundo a partir de redes y de interrelaciones. El conocimiento, entonces, ha de ser aproximativo y referencial, desde el enfoque de la nueva ciencia, no hay separación de naturaleza entre los pensamientos y las acciones.

La nueva ciencia fundamenta en cuatro ámbitos el estudio de estas naturaleza: la racionalidad, el empirismo, la imaginación y la verificación, logrando una la ciencia innovadora en creación, porque la noción de la historia está ligada a la creatividad en un universo complejo que evoluciona constantemente. Además esta nueva ciencia, compleja de por sí, se basa en la diversidad, el pluralismo del hecho racional, y aspectos que convergen en lo cultural.

De aquí, se puede cerrar afirmando que esta nueva ciencia la quiebra con toda linealidad y con los modelos casualistas, una ciencia que puede lograr definirse como heterogénea; por su naturaleza transdiciplinaria, que socava con los encierros de la lógica de las disciplinas y abre el conocimiento a la inmensidad de las interpretaciones, dando lugar a nuevos territorios poblados de nuevas preguntas.